Por Eugenio Perdomo
Éxodo haitiano hacia Dominicana
La pluralidad y riqueza cultural, así como la fortaleza y buena disposición de la gente que conforma el pueblo haitiano de hoy, puede definitivamente enriquecer nuestra cultura, nuestro folklore y nuestra oferta de servicios, a los capitales internacionales que deseamos traer a nuestra nación.
Dominicanizar a los haitianos que decidan optar por nuestra ciudadanía, puede incluso ser la mayor oportunidad de negocios de Dominicana. Es cuestión de establecer el proceso y reforzar nuestra institucionalidad, poniendo en función todas las estructuras con que contamos para: El control migratorio, la salud pública, el registro civil y la seguridad ciudadana.
Se puede incluso firmar un tratado o acuerdo internacional, donde se establezca dicho procedimiento y por cada ciudadano que opte por nuestra nacionalidad, la comunidad internacional, en especial Canadá, Francia y Estados Unidos, ingrese a nuestras reservas 10 mil euros, como medida compensatoria por nuestra apertura.
El proceso necesariamente debería incluir, que el nuevo ciudadano dominicano de origen haitiano:
1. Registrase sus datos biométricos y en ese momento optase por un nombre, renunciando a su apellido y asumiendo el apellido De Haití u otro que se decida.
2. Como prerrequisito, la persona debiese estar alfabetizada en idioma castellano, así como tener dominio perfecto del mismo, para que firmase un acta, donde se comprometiese a no volver a hacer uso del idioma Creole o Francés.
3. Debería Jurar que reconoce a nuestra República Dominicana como su patria y con ello deber respeto a nuestros símbolos patrios, constitución nacional y nuestras leyes.
4. Su documento o cédula de identidad y electoral, no le daría derecho a el voto, el cual sería adquirido por sus bisnietos o tercera generación.
5. Debería presentar declaración jurada de impuestos anualmente y registrar la fuente de ingresos mensualmente si no dispusiese de un empleo fijo. El pago de su salario sería mediante tarjeta bancaria solamente y no podría realizar actividades comerciales fuera de la ley, ni sin local propio o alquilado, quedándole terminantemente prohibido, el expendio bienes en las calles o lugares públicos. Sería menester establecer que solo podría remesar hasta el 5% del salario reportado, después del pago de impuestos, no gozarían de ningún tipo de exoneración tributaria, teniendo que pagar impuestos sobre la renta, hasta por el salario mínimo legal vigente.
6. En el proceso de naturalización, la oficina de trabajo garantizaría empleo y domicilio provisional en condiciones de habitabilidad aceptables, hasta que el ciudadano de origen haitiano pueda optar a una vivienda por sus propios medios.
7. Violentar la ley debería conllevar la perdida del privilegio de la nacionalidad dominicana de origen haitiano y su inmediata deportación, sin reclamo de ningún tipo, pudiendo el ciudadano optar nuevamente a la ciudadanía dominicana, con alguna penalidad de tipo económico, solo por una segunda vez, si reincidiere, habría que establecer un código de sanciones impositivas, accesorio al código penal.
8. Se autorizaría sentar domicilio, contraer matrimonio y procrear hijos, acorde a alguna norma que garantice la viabilidad del propósito que desee emprender el ciudadano.
9. La tercera generación del ciudadano dominicano de origen haitiano, sería un dominicano de origen y en ese momento podría decidir continuar con el Apellido De Haití o asumir un nuevo apellido de creación original, que no emule ningún apellido de la tradición dominicana, ni derivado de la lengua francesa.
10. Todo ciudadano que adquiera la ciudadanía dominicana de origen hatiano, renunciaría a las practicas del Budú y la brujería y se le respetaría el derecho a la libertad de culto.
Este proceso podría llevarse a cabo en 10 años, asumiendo hasta un millón y medio de ciudadanos por año y conformando colonias, en terrenos adquiridos al Estado Dominicano, con los fondos otorgados por la comunidad internacional por cada ciudadano, pudiéndose establecer para esos predios, un valor de mercado a razón de unos mil pesos por metro cuadrado.
Como el propósito sería asumir la totalidad de la población Haitiana, en el tratado, convenio o acuerdo internacional que se firmase, se podría establecer que: Anualmente el Estado Haitiano (hoy fallido), durante dicho proceso, cederá al Estado Dominicano, el 10% del terreno total actual de su superficie, es decir, unos 2,775 kilómetros cuadrados por año, teniendo el Estado Haitiano, la responsabilidad de resolver, cualquier conflicto de titularidad, en los terrenos registrados bajo sus leyes. Determinando que en los casos en que la propiedad privada desee ser ejercida y mantenida por su propietario, este debería pagar un impuesto al Estado Dominicano, para su nuevo registro según la ley de registro inmobiliario vigente, equivalente a un 75% del valor de dicha propiedad, según tasación que efectuase la Dirección General de Impuestos Internos.
Debiese quedar establecido que una vez llegado el décimo año, el Estado Haitiano quedaría disuelto y su voto ante los organismos internacionales de los cuales solía ser miembro, quedaría a favor de la República Dominicana, la cual gozaría de doble representación en los mismos, por un período determinado.
Las construcciones e infraestructuras Estatales, pasarían a la administración del Estado Dominicano y se reemplazaría el uso de todas las edificaciones representativas de la autoridad y del Estado Haitiano. Se crearía un salón memorial para trasladar todas las exequias de los cementerios a dicho lugar.
Con lo planteado demostramos que existe solución a nuestra realidad, que sumar nunca ha restado en cuestiones humanas y demográficas, la República China es un buen ejemplo de ello, lo que necesitamos es reemplazar el miedo y las fobias, por la institucionalidad y hacer de esta, una República de oportunidades equitativas, cada vez mas prospera y libre.
Los dominicanos no podemos acceder, ni promover una solución de otro tipo, pues cualquier otra, solo vendría a menoscabar nuestra ya maltrecha economía, solo para alimentar la corrupción de la nación Haitiana y ciertamente, nos resulta suficiente tener que enfrentar la corrupción local, para fomentar un bache que ahonde mas nuestras penurias y dilemas.