¿Respeto a las leyes o hipócrita borrachera de poder?

micheletti

Por José A. Grullón

Sí hubo un golpe de Estado. Sí merece ser condenado. Y sí es plausible de una insurrección popular para la restauración del verdadero orden constitucional en la República de Honduras.

La terrible situación política por la que atraviesa la República de Honduras es fruto de una serie de factores, entre ellos, la hipocresía de un grupo de borrachos de poder que cometieron toda clase de ilegalidades, entre ellas, secuestro, falsificación de firmas, abuso de poder, manipulación, violación a la libertad de expresión, violación a la libertad de prensa, y el ultraconservadurismo de una Constitución que, en caso de ser válida la percepción de los golpistas sobre ella, es auto-contradictoria. La reacción de los hondureños contra el golpe de Estado, que ha sido acallada por los medios controlados por el régimen de facto de Micheletti, nos expresa esta realidad. Cada vez son más los hondureños que condenan el golpe de Estado y se levantan pacíficamente en protesta manifiesta contra el ilegal despotismo sostenido por Micheletti: un hombre hambriento de poder que sólo vio su sueño de alcanzar la presidencia a través de la destitución ilegal del presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya Rosales.

¿Cuál es la realidad? La Constitución de la República de Honduras en el Artículo 4 establece que la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia de la República es obligatoria, calificando de traidor a la patria a quien infrinja esa norma. El Artículo 293 establece que quien ya haya ejercido la titularidad del Poder Ejecutivo no puede ser presidente otra vez, afirmando que quien proponga su reforma o quien(es) lo apoye directa o indirectamente, cesará en el desempeño de sus cargos y quedará inhabilitado por diez años para el ejercicio de toda función pública.

Ahora bien, la pregunta es la siguiente: ¿qué asegura que Zelaya quería mantenerse en el poder? Recordemos la realidad. La consulta popular a la que llamaba el presidente Zelaya era una consulta no vinculante, con ninguna obligación legal, a través de la cual se le preguntaba al pueblo, quien es el soberano según la misma Constitución de la República de Honduras, si quería que en las próximas elecciones se instalara una cuarta urna para ver si se aprobaba una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución. Léase bien: no se estaba votando a favor de la presidencia vitalicia de Zelaya. Ni siquiera de su reelección.

Es menester recordar que las elecciones generales en Honduras serían el 16 de noviembre del 2009, siendo que el presidente Zelaya entregaría el poder el 27 de enero del 2010. Debido al carácter de la consulta popular no vinculante, el presidente Zelaya no podría presentarse a una reelección ya que la reforma constitucional no estaría aprobada para esa fecha, en el caso de que la misma incluyera la reelección. Por lo tanto, no tiene asidero lógico este planteamiento.

¿Cuál es la verdadera razón por la que se quiere impedir que el presidente Zelaya gobierne hasta fin de término? Su giro hacia la izquierda. No son más que concepciones de índole política: un anti-izquierdismo y un miedo a lo que representa el quitarle poder al Estado para dárselo al pueblo, que como sí dice la Constitución, es a quien le corresponde la soberanía, y es de quien emanan todos los poderes del Estado.

Sí dice la Constitución que la suplantación de la soberanía popular y la usurpación de los poderes constituidos se tipifican como traición a la Patria. Sí dice que nadie le debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones públicas por la fuerza de las armas o usando procedimientos que quebranten la Constitución y las leyes. Y sí dice la Constitución que sus actos son nulos, y que el pueblo tiene derecho a la insurrección en defensa del orden constitucional.

Además, los parlamentarios de Honduras, con el fin expreso de prohibir la consulta del presidente Zelaya, aprobaron una ley al vapor para impedir cualquier tipo de consultas 180 días antes de las elecciones.

Sepamos que se presentó una supuesta carta de renuncia del presidente Zelaya, la que los parlamentarios aprobaron. Luego deciden destituir al presidente. Entonces pregunto: ¿cómo destituir a alguien que ha renunciado? ¿Cómo despedir a alguien que ya no ostenta un cargo? Esto es obviamente contradictorio. Además de resultar que la firma es una firma falsa y las declaraciones lo son igualmente, podemos calificar esto como manipulación, adulterio y falsedad.

No hay espacio para el uso de eufemismos y redefinición de términos. Lo que ha ocurrido en Honduras es un auténtico golpe de Estado, concordando con las definiciones tradicionales de lo que éste es. Por más legitimidad que se le quiera haber dado, el inexistente proceso de destitución estuvo viciado desde el principio, patrocinado por un grupo de hombres que se oponía a darle la soberanía a quien en verdad le correspondía: el pueblo hondureño.

Hay un grupo perverso que quiere llamar “legítima y constitucional destitución del presidente” al golpe de Estado. Aquí no hubo un verdadero juicio político. Los pro-Micheletti juzgan que sí. Un “como si” no es equivalente a un “tal es”. No podemos juzgar una consulta popular “como si” fuera un referéndum, porque no lo es. No podemos llamar “juicio político” al procedimiento extrajudicial e inconstitucional usado para “legitimar” el golpe de Estado, porque no lo fue. Eso sí fue violar la Constitución.

Si es cierto que los golpistas actuaron apegados a la Constitución, ¿por qué entonces no son depuestos? Ha quedado demostrado que usurparon el poder usando procedimientos que quebrantan la Constitución y las leyes. Que sean consecuentes… o mejor, que se atengan a las consecuencias. Hoy día vemos como el gobierno golpista se está destapando: censura masiva en los medios de comunicación, represión al pueblo, suspensión de las libertades individuales. Esta es la realidad que vive Honduras. Un procedimiento legal, legítimo y constitucional no tiene por qué crear esta situación de crisis interna y externa. Si lo crea, es porque no fue legal, ni legítimo, ni constitucional.

¿Lo hicieron bien ambos? No. En primer lugar, el presidente Zelaya, a pesar de todo, sí mantuvo una postura de confrontación que le ganó muchos enemigos. Eso hay que decirlo. Pero jamás, nunca se justificará que se perpetre un golpe de Estado contra el presidente Zelaya como el que ocurrió, primero porque el proceso de “destitución” no fue un verdadero proceso legal. Pasó por la falsificación de la firma y la elaboración de un documento falso de renuncia de Zelaya. Pasó por la irrupción ilegal en casa del mandatario, su secuestro y expulsión del país sin un verdadero juicio. Pasó por situaciones que, por donde quiera que se le mire, son condenables.

Así vemos cómo los golpistas no actuaron apegados a las leyes. Son simple y llanamente unos hipócritas embriagados de las mieles del poder. El golpe de Estado en la República de Honduras debe ser repudiado y condenado, como en efecto lo han hecho los países del mundo. El gobierno de facto no debe ser reconocido; ellos sí han probado que son los verdaderos traidores a la patria.

Acerca de jgrullon

José A. Grullón es estudiante de Administración de Empresas en la Universidad APEC. Nació el 3 de marzo de 1988 en Santo Domingo, capital de la República Dominicana. Amante del conocimiento, gusta de reflexionar sobre aspectos sociales y políticos. Al 2007 había escrito unos 380 poemas, todos inéditos.
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13 Responses to ¿Respeto a las leyes o hipócrita borrachera de poder?

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  4. Ezequiel Méndez says:

    Al menos conseguí que te hicieras un autoanálisis, eso es bueno en la sana crítica y el debate, me agrada que hayas tomado en cuenta mis puntos de crítica lo cual hace hablar muy bien de usted, a diferencia de los “radicales y extremistas” yo acepto y doy bienvenida a la réplica y contraréplica porque en un primer término soy un profesional del derecho y segundo porque respeto las ideas ajenas.

    Atte

    Ezequiel

  5. eugenioperdomo says:

    Que Viva!

  6. jgrullon says:

    Agradezco profundamente sus comentarios, señor Méndez, a pesar de tener que decirle que, en los tres puntos, está usted equivocado. Quienes me conocen saben bien que no soy defensor ni de la izquierda ni de la derecha: soy ecléctico, y esto no por ser selectivo tomando de aquí o de allá, sino por el único hecho de que ninguno de los dos lados tiene la verdad absoluta. De ese planteamiento se concluye que todo aquel que critica el golpe de Estado es izquierdista, y por ende, todo el que no lo critica es derechista. Lo interesante de esto es que lo mismo pasa en República Dominicana: el que critica al gobierno es perredeísta; el que no, es oficialista. Es un asunto de percepción.

    Sobre la realidad jurídica de la América Central, para hacer mis planteamientos me he basado no en meras apreciaciones personales subjetivas, sino precisamente en los planteamientos hechos por personas conocedoras del Derecho. Y qué bueno que también eres salvadoreño: una de las personas que consulté era una abogada salvadoreña. Nunca asumas que el que está contra tu punto de vista no tiene conocimientos jurídicos sobre una materia. Los argumentos utilizados en el escrito anteriormente presentados son claros y evidencian violaciones a las leyes por parte de los golpistas; esto no se puede tapar con una mano, se sea o no se sea derechista.

    Finalmente, en cuanto a la radicalización: una cosa es tener fundamentos. Otra cosa es asumir que está mal tener fundamentos. Quien tiene fundamentos puede ser radical, entendiendo por “radical” que tiene planteamientos con raíces, con base. Creo que te has equivocado de términos y quisiste decir “extremista”, lo cual rotundamente niego, como así lo han comprobado mis hechos. Haciendo una disección de ese último punto, caes en uno de los errores lógicos más comunes: “como no apoyas el golpe de Estado, entonces eres un izquierdista, y por lo tanto, sólo la cosmovisión de izquierda es válida para ti”. Incorrecto a todas luces, y una total distorsión de la verdad a favor de un punto de vista personal y pasional, enmasacarado con palabras de templanza (que, debo decir, siempre resultan mejores que aquellos que a fuerza de gritos y pataleos pretenden imponer su perspectiva. Por ello no he vuelto a escribir sobre el tema. Como dicen: “A palabras embarazosas, oídos anticonceptivos”).

    Un muy afectuoso saludo, señor Méndez, y gracias por la visita.

  7. Honduras says:

    Viva Honduras!!!

    Veritas et Aequitas

  8. Ezequiel Méndez says:

    De tu artículo se desprenden tres cosas:
    Primero: eres una persona con pensamiento de izquierda, que defiende intestinamente todo lo que los iconos de izquierda hacen o dicen
    Segundo: Que desconoces la realidad jurídica de centroamerica, yo soy salvadoreño y entiendo la situación y el conflicto de Honduras porque en mi país he tenido ese tipo de conflictos de polarización.
    Tercero: Que estás radicalizado en tu punto de vista porque para tí sólo la cosmovisión de izquierda es la correcta; pero admito que tu forma de ver las cosas nos permiten a los demás escribir desde una perspectiva más amplia y no tan polarizada en esta caso de un izquierdismo radical y dogmático.

  9. Henry Osvaldo Tejeda says:

    Cita de comentarios hechos malsanos

    “Zelaya firmó la renuncia, no hubo falsificación, eso si, siendo blanco de fusiles”
    No veo que haya dico que Zelaya redactó su renuncia (Eso es una vil manipulación para confundir)
    “Reconocer que renunció pudo haber sido su mejor acción ante la historia” (Que pena)
    “Por qué tiene Chávez que…bla, bla bla (siempre con Chavez en la cabeza, le importa un comino otra cosa, sus réplicas, van todas contra Chavez, es su cuco)
    “La izquierda y sus dictaduras estarán de moda..(mas bla, bla, bla).
    Pero, y cuáles son esas dictaduras que están de moda? Bueno, déjame ayudarle porque sé que ese Cuco (Chavez) le va a destrozar las entrañas.
    ¿Son acaso, los gobiernos de Ecuador, Bolivia, Venezuela, Brasil y Nicaragua (entre otros que han dado giros hacia la izquierda), dictaduras? Está pensando el joven, como lo hacían (y hacen) los norteamericanos en los años setentas, que les inculcaron a sus títeres de America Latina que vieran un comunista hasta en la sopa, que cualquier grupo que se organizaba para exigir mejores condiciones de via a sus patrones oligarcas, eran llamados comunistas, ahora, el amigo acá, les llama dictaduras a los gobiernos que se han acercado a sus respectivos pueblos, eso, sencillamente da pena, carajo, y hasta dónde vamos a llegar?
    Amigos, asi no vamos pa’parte. Es increíble como piensan algunos jóvenes (muy pocos por cierto) en pleno siglo XX1. Para él, esta bueno Leonel Fernandez, que esta gobernando para un grupito, ese debe ser su ídolo, no sé porqué lo ataca a veces Talvez un haraquiri a su forma de pensar). Leonel no hace lo que hace Chavez, ya que el presidente de Venezuela esta aferrado a la gente humilde, no como el de aquí, que esta alejado del pueblo y demasiado cerca de los grupos de poder, ahí es que no entiendo ni jota, en lugar de atacar tanto a su Cuco y ver tiranias por doquier, mas bien debería felicitarlo. Qué joder.

  10. Henry Osvaldo Tejeda says:

    ¡ Gracias Grullón!, lo dijiste todo, tanto dijiste que solicito a los que tenian pensado escribir algo en el mismo sentido que tu lo has hecho, que por favor, dejen las cosas ahí, no creo que exista nada más que hablar del asunto. Grullón, eso fué sencillamente genial, te felicito de todo corazón.

    Mira lo que dijo Emilio Hernandez más arriba, que ya le estaba preocupando unos comentarios anteriores sobre el tema, sintiéndose aliviado de esa carga de pesar, por la forma de pensar de ciertos desaprensivos, a los cuales les duerme un gorila en las entrañas. Buscaron tanto subterfugios para derrocar a Zelaya que, al final, les sobraron y no supieron organizarlos, tanto así que, ahora son ellos mismos los violadores de todo cuanto se inventaron y, han quedado atrapados.

    Creo que, con lo que escribiste, el tema ha quedado suficientemente debatido, por tanto, sugiero que no se hable mas del tema y esperemos el desarrollo de los acontecimientos.
    Ah, me gustó eso de “Cómo destituir a alguien que ha renunciado?. También esto: “¿Cuál es la verdadera razón por la que se quiere impedir que el presidente Zelaya gobierne hasta fin de término? “Su giro hacia la izquierda”.

  11. eugenioperdomo says:

    Es la visión general sobre los hechos, pero no preguntamos: ¿Si la misma Carta Magna plantea el carácter de no modificable, por qué instar a una constituyente? ¿Por que tiene Chávez que mandar el material para ese referéndum vestido del título de Encuesta? ¿Cual es el contenido del proyecto de reforma constitucional que desea pormover Zelaya?

    La izquierda y sus dictaduras estarán de moda, pero debe imperar el respeto a La Constitución y sus Leyes.

    Zelaya firmó la renuncia, no hubo falsificación, eso si, siendo blanco de fusiles.

    Nuestro punto, se fundamenta en que consumados los hechos, demostrada la no autoridad de Zelaya sobre todas las instituciones del Estado Hondureño, estando a solo seis meses de la entrega del poder, ¿Vale Zelaya y sus intenciones, someter al pueblo Hondureño al desorden civil, a un conflicto armado y hasta una intervención internacional? Cualquiera de ellos devendrá en perdidas de vidas humanas de compatriotas de Zelaya, perdida total de los estamentos de poder en Honduras e incluso, ese trauma puede ser mucho mas largo que los seis meses que restan en ese gobierno.

    Pretender eso pone a Zelaya ante la historia de Honduras como lo que revela su constitución, un traidor a la patria, principalmente por sus implicaciones. Reconocer que renunció pudo haber sido su mejor acción ante la historia, la cual pudo haber empleado para destruir con verdadera fuerza lo que supuestamente le interesa hacer desaparecer en Honduras, el predominio de status quo.

    Agradecer a Dios el hecho de que no le quitaran la vida, como reflejo del entendimiento de que actuaban apegados a sus leyes. Y dejar transcurrir esos seis meses en el exilio, fortaleciendo su liderazgo, si lo tiene, como a su partido, que también estaba opuesto a la ¨sana y bien intencionada¨encuestica tan importante para el.

    Solo cabe esperar venza el plazo otorgado por la OEA, para ver si el Estado de Honduras se arrodilla a dicha amenaza, si lo hacen mas grande será su victoria y manifiesto el amor a su patria, pues tal renuncia para evitarle un trauma a su pueblo sería gloriosa, mas aun en el marco de presidente payaso que adquiriría Zelayo en Honduras. En cambio, si no lo hacen y deciden enfrentar, mayores desatinos de una política diplomática internacional aupadas por las intenciones antes mencionadas de un traidor a la patria, yo no se lo que opinen ustedes, pero particularmente, aunque retumbe en os ojos y oídos de mucho, mi deseo será el de que Dios omnipotente les ampare y de fuerzas para sobrevivir y hasta vencer tal oprobio.

    Lo que nos preguntamos es ¿Que estaría haciendo la OEA, si en vez de tanto aparataje para salvarle la vida a Zelaya, el status quo o el Estado Hodureño, hubiesen matado a Zelaya en un intercambio de disparos simulados al estilo dominicano, el cual justificaran en su resistencia a un arresto? ¿Es ese el mensaje que desea promover la OEA?

    La comunidad internacional debe permitir a Honduras superar sus asuntos internos y apartarla de la comunidad diplomática hasta tanto sea nombrado el presidente que elegirán en los próximos días, no más que eso, cualquier cosa adicional, es un lamentable exceso.

  12. Gracias por aclaraciones tan importantes.
    popo

  13. Emilio Hernandez says:

    Gracias José por unos planteamientos tan claros, había leído un par de artículos en este blog sobre el golpe de Honduras y me estaba empezando a preocupar.
    Es claro que el golpe hay que condenarlo, es claro que hay que luchar por la verdadera libertad del pueblo hondureño, es claro que hay que crear consciencia para evitar que cosas como esa sucedan en nuestro país, y que si suceden sepamos bien cómo debemos actuar. Otra sería la historia dominicana si el golpe del 63 hubiera recibido el repudio que hoy reciben los golpistas hondureños.

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