Por Mauel Moisés Montás

Leonel Fernández es un gobernante a quien favorece con frecuencia la buena fortuna. No cabe duda que la suerte le sonríe cuando varias organizaciones civiles amenazan con debilitar la oposición actual y emergente a su régimen al movilizar a la ciudadanía disidente a anular su voto o a votar por ninguno el 16 de mayo próximo.
Los nuevos aliados estratégicos del presidente Fernández le honran al concederle tres grandes privilegios. El primero de ellos es reducir la abstención electoral, lo que en el ordenamiento constitucional vigente equivale tanto a legitimar los resultados de las elecciones, como a dificultar el surgimiento de nuevas alternativas políticas, como el proyecto Alianza País de Guillermo Moreno y otros similares de gran valía, al elevar el número mínimo de miembros requeridos para lograr el reconocimiento de la JCE.
El segundo privilegio que agradecerá Fernández a los que se dicen ser sus enemigos es más bien un golpe de efecto. Al movilizar a la gente a no dar su voto por ninguno de sus rivales, incluso a aquellos que actualmente se encuentran batallando por un cambio radical y profundo en la gestión pública dominicana –como Dominicanos por el Cambio y Patria Para Todos- los rebeldes están contribuyendo a sofocar a la oposición disidente vía su fragmentación e inanición electoral, al tiempo en que consolidan la desesperanza respecto a las posibilidades de construir una nueva mayoría política.
Lo mejor es que Fernández recibirá estos privilegios de manos de quienes así se convierten en sus benefactores sin que le cueste absolutamente nada; privilegio raro en tiempos en los que los favores políticos se pagan con nominillas vulgares, contratos oscuros, cargos honoríficos, sueldos kilométricos y otros privilegios similares.
Dominican@s, ya es tiempo de un Cambio. Cada voto que arrebatamos a la abstención o a los partidos tradicionales del sistema y sus visagras es un paso hacia delante hacia una victoria compartida por y para todos los que hemos llegado a reconocer la necesidad de un cambio de rumbo en la gestión pública, la necesidad de nuevos modelos socioeconómicos y del quehacer político, en nuestro país.
El próximo 16 de mayo no les demos el gusto de anular nuestro voto –nuestra voz- a los tradicionales mercaderes de nuestras desgracias compartidas como pueblo, no seamos con nuestra indiferencia cómplices del eterno retorno de lo mismo. Votemos, y al hacerlo, hagámoslo por aquellas agrupaciones políticas emergentes auténticamente comprometidas con el cambio. Al votar por éstas, estamos remitiendo a los demás partidos del sistema un claro mensaje que es casi una bofetada: a ustedes, sinceramente, mi voto les queda GRANDE.
















A los partidos emergentes con auténtica vocación de poder, aquellos que han nacido con la manifiesta intención de no arrimarse a los tradicionales mercaderes de nuestras desgracias compartidas como Pueblo, corresponde al menos el mérito de no haberse resignado a ser parte del eterno retorno de lo mismo.
Fuera de esto, y del hecho de haber ganado la confianza de miles de dominicanos auténticamente comprometidos con el cambio-entre ellos quien esto escribe-, José tiene razón en asegurar que los partidos emergentes tienen todavía mucho que probar a la ciudadanía.
Creo que incluso cuando uno no crea en nuestro sistema democrático, conviene hacer uso del voto para alterar la distribución de poder entre los partidos a los fines de lograr un equilibrio cuya falta sería fatal para un Congresito de 6 años en el mismo espíritu del que hoy tenemos.
Buena pregunta, para ahondarla mas:
¿Que asegura la diferencia, el que lo digan? ¿Cual es el plan nación y organigrama funcional que tienen pensado implementar esas agrupaciones emergentes? ¿Con que recursos humanos cuenta? y ¿Quien puede dar fe de ello? y ¿Como?
Estas solo otorgando la duda y aspirando a su posible buena fé, pero si se quiere seguir ahondando, vale la pena ponderar:
¿Vivimos en una democracia? ¿Cual? ¿Que la determina? ¿Votando por ninguno o anulando el voto avalo o enfrento la partidocracia y la degeneración democrática?
Votar por ninguno puede ser una opción cuando no te sientes parte del sistema, cuando no buscas una pequeña brecha, cuando reconoces que las posibilidades de participación son infimas y al ver que los tres partidos tradicionales o mayoritario, que se han turnado el poder, son la misma vaina y no se está en condiciones de oponerseles.
¿Así nos vale la democracia? o como infiere el general José Miguel Soto Jiménez: Tendremos que volver a Capotillo.
Votar en contra no es una opción, avala al sistema, votar en blanco no es una opción, pues no cuenta, anlar el voto puede ser significativo. En cambio trabajar por que se defina en nuestra nación la unión para promover una nueva voluntad y mayoría política debe ser el trabajo de cada dominicano comprometido consigo, con sus familias y con nuestra patria. Esto no puede seguir así, reconocelo, el cambio está en ti.
Toy Jarto ¡El Cambio soy YO!
Manuel estoy d acuerdo con tu comentario de q hay q ejercer el derecho al voto,ahora q me asegura a mi q esos partidos emergentes no se van a vender al q le ofresca mas, q no son negociantes d la politica porque hasta ahora eso es lo q se ha demostrado q todos andan buscandose lo suyo. No creo en nadie son todos unos delincuente y unos ladrones, toy jarto, ya esta bueno d q cojan a uno d pendejo.