Por: Manuel Moisés Montás
El próximo día 26 de Enero, día del natalicio de nuestro bienaventurado patricio, Juan Pablo Duarte, los “honorables” congresistas vestirán de negro su cuerpo y su conciencia para proclamar la Reforma Constitucional más impopular y regresiva de toda nuestra historia democrática contemporánea; reforma que, dicho sea de paso, no nace de aquellas Asambleas Constituyentes que el FUNDADOR DE LA REPÚBLICA DOMINICANA hasta su muerte defendió.
El Pueblo Dominicano no debe permanecer indiferente mientras algunos malentretenidos se aprestan a mancillar el nombre –bendito nombre- de su Padre terrenal. Juan Pablo Duarte se merece algo más que festividades patrioteras, palabras vacías, llamaradas de dinero y ríos de ron. El mejor de los reconocimientos para él -es construir una nación más justa, próspera, democrática y libre.
Dominican@s, no permitamos que los que han hecho de la política un sucio negocio y malsano oficio escupan el rostro de aquel que siguiendo a Cristo hizo de su vida una gran ofrenda de amor. ¡Quisqueyanos valientes! El próximo 26 de enero alcemos todos juntos nuestro canto con viva emoción, derramemos nuestro luto en cada calle, esquina y rincón. Exijámonos a nosotros mismos y a nuestras autoridades un país como el que Duarte soñó._
















